¿Qué es lo que le preocupa el día de hoy? ¿Qué es aquello que le hace morderse las uñas? ¿Hay días en los que se despierta y ya esta batallando con la ansiedad? Cada uno tenemos preocupaciones diferentes, incluso tenemos preocupaciones favoritas.
Lo tremendo es que cualquiera que sea la cosa o situación que nos llena de ansiedad, la ansiedad produce el mismo efecto en nuestra vida, aunque sean muy variados lo motivos de la ansiedad. La ansiedad es una ladrona; nos roba el gozo, nos roba la paz, nos roba la posibilidad de ver el futuro con esperanza, nos roba nuestros recursos emocionales, hasta el punto de dejarnos en bancarrota espiritual, nos roba la posibilidad de disfrutar de una íntima comunión con Dios, y aún nos llega a quitar algo de nuestra salud.
Necesitamos hacerle frente a la ansiedad, necesitamos luchar, con la ayuda de Dios para vencer la preocupación que no nos permite disfrutar de la vida que Dios ha planeado para cada uno de nosotros.
Hoy le quiero compartir varias verdades de la Palabra de Dios en torno a la ansiedad, pero especialmente dejar en su corazón las maravillosas promesas de Dios para ser libres de la ansiedad.
La ansiedad es una intranquilidad de nuestra mente que alimenta nuestros temores. Esa ansiedad nos lleva a varias acciones y actitudes que nos perjudican. Destaco solo tres
1. La ansiedad resalta el punto de vista humano y ahoga el divino.
Cuando estamos preocupados, estamos tan conscientes de las realidades humanas que vivimos, que la perspectiva de Dios queda completamente asfixiada. Si yo no puedo ver el punto de vista de Dios, eso me vuelve irritable.
En medio de sus crisis, nunca se olvide de la presencia de Dios con usted y por usted. Nunca se olvida de la soberanía y el poder de Dios sobre su vida. Nunca se olvide de poner en las manos de Dios con confianza y gratitud esa situación que le provoque ansiedad.
2. La ansiedad nos lleva a tratar de solucionar los problemas a nuestra manera, en lugar de esperar en Dios.
Es increíble como a veces tratamos de ayudar a Dios. Nuestros problemas se multiplican cuando tratamos de ser tan prácticos que incrustamos nuestras soluciones a los problemas en vez de esperar en la dirección de Dios y de esperar en el tiempo de Dios. Siempre que queremos ayudar a Dios complicamos las cosas. Hay una expresión popular, que algunos, por falta de conocimiento suponen que viene en la Biblia “Ayúdate que yo te ayudaré”. No viene en la Palabra de Dios. De hecho le mensaje de la Palabra de Dios es más bien el que aprendamos a confiar, a esperar, a estar quietos para ver las maravillas que Dios habrá de hacer con nuestras vidas.
3. La ansiedad nos convierte en jueces, en lugar de ser personas caracterizadas por el amor.
Si estoy preocupado y lleno de ansiedad, automáticamente voy a tener una visión negativa de la vida. La preocupación actúa como un colesterol malo, endurece las arterias de nuestro corazón y bloquea el paso del amor, la gracia y la paciencia hacia otras personas.
¿De donde surgen estas ideas? La Escritura nos relata en Lucas 10.38-42 como Jesús llega a la casa de Lázaro, Marta y María, Marta se preocupa por atender las cosas de la casa y la comida, María aprovecha para sentarse a los pies de Jesús y así escuchar su Palabra. Marta se enoja, reclama al Señor Jesús, le ordena al Señor Jesús que ponga en su lugar a su hermana y la ponga a trabajar, pero Jesús le responde en Lucas 10.41 y 42: “Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada”. Su preocupación la llevó a no ver la maravillosa presencia de Dios, su preocupación le hizo tratar de solucionar sola los problemas, su ansiedad la llevó a juzgar mal y tener conflictos, por eso Jesús, con su amor y su paciencia la ubica y le dice que la raíz de su problema es el afán, y que la solución es aprender a esperar en Dios.
Le comparto algunas de las promesas de Dios para que pueda vencer la ansiedad y la preocupación:
• “Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros”. 1ª Pedro 5.7
• Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Filip. 4.6
• Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? Mateo 6.25 y 26
¿Cómo enfrentar la realidad de la ansiedad? ¿Cómo evitar que la ansiedad nos robe la sonrisa de nuestro rostro? ¿Cómo hacerle para que la preocupación no nos lleve a tomar decisiones equivocadas, y a afectar nuestras relaciones? Una de la cosa es que con fe usted debe poner en oración esas cosas que le estén preocupando.
Dios puede y quiere cuidar de su vida, si usted se lo permite, aprendiendo a esperar en él.
Diciembre 11th, 2009 at 19:32 pm
Desde hace algún tienpo vengo experimentado una terrible ansiedad que no me ha dejado en paz estoy consciente que debo arrojar mi ansiedad sobre el padre celestial y de esta manera lograré que el gozo pueda entrar en mi alma, esta situación me ha llevado a pensar cosas negativas que al final de cuebntas solo contribuyen a incrementar mas mi ansiedad. Poe r ejemplo el año pasado a raíz de esta ansiedad me hice unos análisis de sangre y estos mostraban que estaba en un estado prediabético. Gracias a Dios ore le pedí su perdón y gracia y el me respondió haciendo que lss niveles de glucosa regresarán a la normalidad. Sólo quiero que Dios me haga el ser que el quiere que sea en beneficio de los que me rodean y de mi mismo.
Tengo la certeza de que el padre celestial está obrando en mí con el propósito de que el espiritú santo more en micorazón y de esta manera alcanzar la gracia y la felicidad en el padre celestial.
Les gradezco el haber colocado estas palabras del padre clestial puesto que me animan y reconfortan.
Bendiciones
Agosto 31st, 2010 at 13:13 pm
Hola, yo he sido cristiana desde pequeña aunque en realidad sólo había sido una costumbre a pesar de que siempre he contado con la ayuda divina en muchas ocasiones. Aún así siempre he luchado con una personalidad tímida y retraida que me ha causado problemas, hace unos años tuve unos problemas de depresión y stress pero salí de ellos gracias a Dios y a mi mamá que me dijo que hiciera ejercicio en las mañanas. Actualmente estuve pasando una crisis espiritual en la que no buscaba a Dios como debería y no hablaba con él, además se agregó un problema de desempleo que me ha deprimido, también mi mamá que tiene sus problemas de salud y hasta una perrita que queremos mucho ha padecido problemas que nos afligen. Eso derivó en que sintiera una crisis de ansiedad y desasosiego de la que no me he recuperado completamente pero sé que esto me ha ayudado a buscar a Dios y ponerlo en primer lugar, dejarle la carga a él y aprender a ser humilde, a saber que hay cosas que nosotros no podemos manejar y por eso insiste en que le busquemos y dejemos todo en sus manos. A veces Dios nos permite padecer pruebas duras para darnos cuenta de que lo necesitamos y también para permitirnos ver que otros pueden estar igual o peor que nosotros. Creo que también lo ideal es permitir que él nos ayude y también nosotros ayudar a quienes lo necesitan más. Es bueno que oremos unos por otros y sobre todo por aquellos que ya no tienes esperanza.